El viaje a Menorca (I)
I.- Hacia Mahón y otras hierbas.
El viaje ya fue imprevisto, con avería del barco Barcelona- Mahón que pensaba coger. Tres horas en la terminal sin explicaciones, el aire acondicionado tenía la sala donde hacíamos cola para recoger las tarjetas de embarque a una temperatura que casi me pongo enferma. Finalmente, nos metieron en el ferry Barcelona-Palma, en bus a Alcudia, Alcudia-Ciudadela y en bus a Mahón, donde llegamos alrededor de las 3 de la tarde.
Y yo que había ido a Barcelona en tren para hacer el trayecto Barcelona-Mahón y después de la primera semana en Menorca hacer el trayecto Ciudadela-Alcudia para llegar a Palma de Mallorca donde estaría la segunda semana del viaje. De entrada cambio de ruta de llegada y perdida del preciado tiempo que esperaba pasar allí. ¡Con las ganas que tenía!
Más vale que conocí gente maja en la terminal del puerto y les ví luego en el barco; una pareja con sus bicis, otra pareja con coche (pobrecillos se perdieron al salir del puerto de Palma) y un chico con coche que iba a trabajar como animador a un hotel d’Es Mitjorn Gran, creo. Nos dieron camarote para la noche y almuerzo en el otro ferry, pero salimos más dos horas después de lo previsto y llegamos con diez horas de retraso.
Además en el trayecto Alcudia-Ciudadela la pareja de la bicis se marearon. Les encontré con caras descompuestas y verdosas en las escaleras. Les animé a subir a cubierta y allí tendidos aguantaron hasta que llegamos. La verdad es que el ferry era pequeño y se movía bastante, levantándose con las olas de delante a detrás. La chica de la otra pareja del coche ya estaba vomitando desde que salimos del puerto de Alcudia. Yo, que no soy de marearme aunque llegué a notar el estómago algo revuelto en un momento dado, lo pasé bien en cubierta, viendo que cuando deja de verse la costa de Mallorca ya se distingue la de Menorca. Pero Iscomar nunca más.
Después la subida a Es Castell con el equipaje. Es el municipio más al oeste del territorio insular y nacional. Desde la habitación del hostal se ve amanecer por detrás del otro lado del puerto de Mahón.

Reflejos del Amanecer. Puerto de Mahón desde EsCastell. Menorca 2008
En el primer desayuno en el bar, al preguntar por el camino al Trepucó conocí a Emilio que se ofreció a acompañarme.
Al Trepucó y a Cala Rafalet, una calita silvestre que no hubiese encontrado sin su guía. Me confesó que no iba por allí desde niño.
A la mañana siguiente conocí al Sr. Lathar Pabst, que el primer día también estaba por el bar. Vive al lado y coincidíamos en el desayuno a la hora de los encierros de San Fermín. Me preguntaba por la ruta que tenía prevista para ese día, me invitó a comer por si estaba a mediodía por allí y, al no ir, al día siguiente me regaló un librito escrito por él sobre la isla : “Menorca vista des d’un punt sorprenent”, con dibujos del archiduque Luís Salvador de Austria, muy vinculado a las Baleares y concretamente a Mallorca, donde casó con una mujer de Valldemossa, Catalina Homer. Y luego otro, que había traducido y coordinado su edición, “Descripció geogràfica i estadística de l’illa de Menorca” (1786), de C.F.H. Lindemann, pastor dels dos batallons de Hannover al servicio de la corona inglesa establecidos en Maó entre 1775 y 1782 .
Hablábamos cada día y sabía que me interesaba la historia de la isla. Y quería que supiera quien es él. Quedé en enviarle un ejemplar del librito de Campaner Fuertes que sólo puede conseguirse en Paris-Valencia, la librería que reedita en facsímil libros raros, agotados. Ya lo he hecho. Antes que se me olvide, que ha sido muy amable conmigo y ha prometido ponerme en contacto con una persona interesada y con datos de la gente de Saint Agustine.
Cuando llegué a casa ayer tenía otro librito suyo en una carta. Es el último cuento publicado que presentó en el Día del Libro y he encontrado referencia en el diario digital de Menorca. Aquí está el Sr. Lathar en su paradeta.
Y es que el último día salí antes de lo previsto; no le ví a la hora del desayuno y no me pude despedir de él. Dice que lamenta que no pudiésemos vernos esa mañana.
Volveré por Menorca. Debe ser cierta la leyenda; esta isla te enamora y vuelves.
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