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Abdul Mati Klarwein

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Entre los libros de Graves que encontré en la biblioteca me ha sorprendido agradablemente uno escrito por su hijo William titulado: “Bajo la sombra del olivo. La Mallorca de Robert Graves”.

William, albacea del testamento de su padre y también su albacea literario, lo escribió en 1997, doce años después de fallecer aquel, después de releer sus cartas y libros. Sintió un creciente interés para hacerlo, sin ser escritor profesional, tanto como ejercicio de catarsis personal que le ayudara a entender la relación con su padre, maravillosa en principio pero que había terminado de forma  poco satisfactoría, como para dar a conocer el medio en que su padre vivía y trabajaba. Su lectura me resulta realmente interesante por los datos que aporta sobre la vida en la Mallorca que conoció Graves y su familia. Estoy disfrutándola en estos días.

William había llegado a la isla de Mallorca en 1946, cuando tenía cinco años de edad; su padre contaba cincuenta y venían a instalarse definitivamente en Deià.  Aprendió mallorquín con sus amigos, iba a la escuela del pueblo y ya siempre se sintió deianenc.

Entre las múltiples anécdotas que contiene el libro, destaca el énfasis que su padre puso  en mantener el aspecto de las casas tradicionales de piedra viva y evitar la construcción de los hoteles que invadieron otros puntos de la isla en el boom turístico de los años 60. Aprovechó su influencia con el entonces Ministro de Información y Turismo, Fraga Iribarne que le admiraba (Fraga había sido embajador en Reino Unido y debía conocerle) y  que incluso fue en una ocasión a visitarle a Deià, sin demasiado alborozo por parte del artista en recibirle. Hizo una llamada de teléfono pidiéndole que protegiese los pueblos de la costa norte de la construcción excesiva y descontrolada. El hotel que estaba proyectado en Sa Cala nunca se llegó a hacer y se empezaron a controlar las nuevas edificaciones. También usó su amistad con Fraga para adelantar la llegada de la luz eléctrica a Deià, en 1960, ya que había un litigio con la instalación de un poste en un campo y seguían sin poder conectarla.

Relata el libro las multiples visitas de amigos de sus padres, después famosos, o que ya lo eran, como Ava Gardner. En 1950 William jugó en Deià con el hijo de una amiga de su madre, el niño que sería el cosmólogo Stephan Hawking. 

Según avanzo en la lectura del libro aumenta mi fascinación por la historia. Ayer, en una de las pausas de la lectura una idea cruzó por mi cabeza.

¿Aquel Adbul Mati Klarwein de la inscripción del cementerio que llamó poderosamente mi atención, sería amigo de los Graves? Introducidos los datos en el buscador… sorpresa, lo era. En el libro aparece como Mati, de Matias, y sí fue amigo de la família, incluso pintó un retrato de su hermana Lucía vestida de mallorquina. Lo cita en varias ocasiones: “…pintaba naturalezas muertas y paisajes de una forma especialmente detallada y realista. Solía escuchar música con uno de los primeros transistores colgado de su caballete y consigió capturar la magia de los campos de olivos y los bancales”. Había llegado en 1953 de París donde residía; por aquel entonces Mati pasaba sólo los meses de verano en Deià, sus cuadros ya se vendían bien en N. York.

Pero la cosa que me asombra y en ya en el cementerio me intrigó era el nombre Abdul. Y es una historia preciosa que define el talante de esta persona.

 

Matias Klarwein nació el 9 de abril de 1932 en Hamburgo (Alemania) en una familía de origen judío. Su padre Joseph (Yusef Ben Menachem) era un arquitecto que trabajaba con el movimiento Bauhaus y su madre Elsa Kühne era una cantante de ópera. Con la llegada del nazismo, la familía emigró a Palestina en 1934.

Mati creció en Palestina, pero en 1948 con la aparición del estado de Israel se trasladó con su madre a París y empezó a estudiar pintura. Su padre había ganado el concurso para construir el edificio del parlamento israelí, el Knesset en Tel Aviv. Consiguió la nacionalidad francesa y fue amigo de Boris Vian, Kitti lillaz y Salvador Dalí.

Mati añadió Abdul (siervo en árabe) a su nombre a finales de los años 50 para expresar sus sentimientos sobre la situación en Oriente medio y la hostilidad entre judíos y musulmanes; sentía que para entenderse mejor unos con otros, cada judío debía adoptar un nombre de pila musulmán y viceversa. “If all Jews would add an Arab name to theirs and all Arabs added a Jewish name then the hatred they have for each other could be attenuated considerably.”

Los veranos de 1958-59 estuvo en Deià; intentaba hacer algo de cine y rodaba en el patio de la casa con Margot Callas, otra de las “musas” de R. Graves. Empezó la era del L.S.D y la psicodelia…

En Deia, su padre construyó una casa sobre Sa Cala, que vendió para costearse una vuelta al mundo cuando abandonó su residencia en París. Vivió en N.York (1967-1983) donde conocía a gente como Andy Warhol, Jimi Hendrix, Peter Beard, Timothy Leary y Jon Hassell. Finalmente en 1984 se instaló en Deià, en Son Rullan que era propiedad de unos amigos, hasta su muerte.

Poco amigo de ortodoxias, se le conoce como el “judío-musulman-sufi-cristiano que estaba cerca de Buda y el tantrismo”. También como el “hamburgués errante”.

Su obra se situa entre el surrealismo y el visionary-art.  Ha realizado multitud de portadas de discos como Abraxas de C. Santana,  Age of anxiety de Leonard Bernstein o  Bitches Brew de Miles Davis.

Pueden verse sus obras en su web.

No me extraña que su tumba me llamase la atención. 

Encantada de conocerle  Abdul Mati!

 
 

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Written by fractalmar

agost 9, 2008 a 4:16 pm

Mallorca (V): Serra de Tramuntana – Deià.

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Des del port de Sòller vaig agafar l’autobús cap a Deià. Després d’haver de protestar perquè el conductor no feia acte de presència i ens va tenir esperant als pocs passatgers que hi erem fins que li va donar la gana. Jo amb la “fulla de ruta” preparada per a visitar per la vesprada Deià, Valldemossa i el seu port. Massa coses. Realment es preferible anar a poc a poc, que la zona mereix dedicar-li temps.

La carretera, vora mar i amb moltes corbes ofereix un paisatge espectacular que jo vaig gaudir des de d’alt de l’autobús de dos pisos. Llàstima que el conductor vulgués recuperar el temps perdut i anés a tota pastilla. Sense tornar a veure una grua, entraven a la Costa Nord, protegida pels seus habitats, molts d’ells artistes que s’hi van instalar, la millor protecció possible, la gent que estima el seu poble més que les especulacions inmobiliàries.

A Deià sembla que el temps es va detindre. No és així i és un poble viu… però sembla que les seues cases, rehabilitades sense canviar el seu vell aspecte que els dòna la pedra de què estan fetes, i les oliveres mil.lenàries siguen fòra del temps que en altres llocs de l’illa trenca paisatges. I quina quantitat de flors…

Deià és conegut per ser el poble on va viure molts anys i on va morir en 1985 el poeta Robert Graves. La seua casa, Ca n’Alluny on va viure amb Laura Riding, és ara museu i és pot visitar. Està a l’entrada des de Soller, just on comencà el camí que baixa a la cala de Deià. Al cementeri, situat dalt del poble mirant el mar, està la seua senzilla tomba junt a altres artistes que també havien viscut ací: pintors, poetes…i junt a les famílies que ací havien nascut. És, normalment, el primer lloc que es visita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomba de R. Graves                                                                                Un altra tomba amb un bonic rètol.

Però a Deià hi ha també un Museu Arqueològic, que no vaig poder veure, ja era massa tard (tinc excusa per a tornar) i una escultura al doctor W. Waldrem, fundador del museu en 1962 i qui va descobrir fòssils de Myotragus en el pujolet de l’eixida del poble, just darrera l’imatge en aquesta foto.

No puc deixar el post sense transcriure un poema d’En Graves, amb la seua traducció al català de A. Terrom que he trobat a la web d’aquest. Un breu poema d’amor.

DAVALL LES OLIVERES

Mai no ens haguéssim estimat si l’amor no ens hagués ferit
més veloç que la raó, i malgrat la raó.
Davall les oliveres, les nostres mans enllaçades,
ensems restàrem silents:
cada un escoltà el bleix de l’altre,
resposta d’irracionalitat —
innocent, suau, pacient, orgullosa.

UNDER THE OLIVES

We never would have loved had love not struck
Swifter than reason, and despite reason:
Under the olives, our hands interlocked,
We both fell silent:
Each listened for the other’s answering
Sigh of unreasonableness—
Innocent, gentle, bold, enduring, proud.

(R. Graves)

Un poema que em recorda el de Mª Mercé Marçal “Arbequines de l’amor“.

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Written by fractalmar

juliol 31, 2008 a 9:54 am

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